viernes, abril 15, 2005

Mensajes...

Hoy ha sido un día glorioso. Las raices se anclaban en la tierra evitando mi propia fuga, pero yo he decidido.
No permito que mi cuerpo se rebele a mi propio ser. Ahora yacen en el suelo. Inmóviles pero arraigadas con fuerza, creciendo sin parar, hasta conseguir hacer otro mi, pero no seré yo...
Arrastrando mi cuerpo desarraigado por la estepa seca, aluciné al ver un cúmulo de agua. De entre ellas un Amigo me habló.
Sus frases sueltas, sin enlace aparente escondían, secretos ocultos.
Un mundo por descubrir bajo esta tela de estrellas que nubla nuestros ojos, impedía que mi oido captara dichos mensajes.
El Sol justiciero me dañó la espalda y caí tendido bajo la sombra de un roble milenario. Agonizando...Agua... Agua...