domingo, abril 17, 2005

Nada. No es lo que parece. (parte 1)

A lo lejos, una ciudad. Por fuera desierta e inhóspita, crepitante e insegura por dentro.
Creo que he llegado al norte, ¡Que verde se ve todo!
Algo golpea mi rostro y provoca el golpeteo de las ramas en mi tronco.
El señor de los vientos tiene planes para mi, pero a mi no me convienen. Prefiero sumergirme en la cueva metropolitana y quizás en ella encontrar una respuesta...
Los seres del lugar se ven intrépidos, amenazantes, todos tienen secretos que ocultar y fachadas que mostrar.
Es difícil dar con algo que no aparente lo que es, ya que la verdad que esconde es inversamente proporcional a la incertidumbre que provoca su propio ser.
Un ente de entre ellos parece sonreír, todos se agitan estrepitosamente, veloces tiempos en la metrópolis.
Pero él, sigue su paso, ¡Quizás un gemelo perdido he hallado!
Dirige su aliento hacia mis pasos, y tras él, su cuerpo. Uniforme, decorado, rostro firme, pero también demacrado.
- "Buenos tiempos, mi buen huésped.
Hoy es un día glorioso.
Anhelo un poeta ¡Urgente!
Si usted fuera generoso..."

Su voz se calaba hondo en los pensamientos, anulando la personalidad. Sus rimas eran vanas y plebeyas, pero a la vez, llenas de bondad.